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Ashkenazy

Dos generaciones de Ashkenazys abordan un repertorio para 2 pianos

Actualidad / 2 Junio, 2017

Poseedor de una técnica depurada y una musicalidad exquisita, Vladimir Ashkenazy es sin duda, uno de los pianistas más destacados de las últimas décadas.

Después de varios años de ausencia como pianista y con una agenda de recitales muy restringida, Vladimir Ashkenazy visita el escenario del Kursaal acompañado de su hijo Vovka para afrontar un interesante programa a cuatro manos y dos pianos. (4 de junio. 19:00).

El repertorio a cuatro manos es muy amplio y está ligado, sobre todo, a la música para el entretenimiento doméstico. Las obras para dos pianos, al contrario, suelen estar destinadas a la interpretación pública y, en la mayor parte de los casos, son más efectistas y virtuosísticas. A partir de mediados del siglo XVIII los compositores atienden de una manera constante la demanda de música para piano a dúo. Las composiciones de Schubert para piano a cuatro manos constituyen un caso excepcional, e inigualable, en la literatura musical; ningún otro compositor se ha dedicado a este género de forma tan intensa.

El Divertimento a la húngara, compuesto 1824 durante la estancia de Schubert en Hungría y basado en una melodía popular húngara, es una obra folklorista llena de temperamento y de la genuina nostalgia schubertiana. Vltava (el río Moldava) es uno de los seis poemas sinfónicos que conforman el ciclo Mi Patria de Smetana. Esta pieza es sin duda la más conocida del autor, y se basa en una adaptación de una célebre melodía del siglo XVI, identificada como una obra propia del repertorio tradicional de pueblos tan diversos como el bretón, el escocés, el polaco o el flamenco. Durante los siglos XIX y XX se amplió la literatura pianística de manera considerable y también el repertorio de piezas para dos ejecutantes. Nacida primero como obra para dos pianos y orquestada inmediatamente después, los cuatro movimientos de la Rapsodia Española de Ravel configuran un conjunto muy homogéneo en el que el virtuosismo tímbrico del compositor de Ciboure alcanza su cota más elevada. La nueva estética del romanticismo propició la utilización de dos pianos para ampliar los efectos y la sonoridad del instrumento. Muestra de ello es la suite nº1 de Rachmaninov, compuesta en 1893 ilustrando cuatro fragmentos de poemas escritos por Lermontov, Byron, Tiútchev y Komiakov.

LOS ASHKENAZY Y LA MÚSICA RUSA
Domingo 4 de junio l / 19:00
36 / 29 / 24 / 20 /12 €
Vladimir Ashkenazy, piano
Vovka Ashkenazy, piano